martes 18 de enero de 2011

La lista negra

El primer cartel informativo celebraba la buena nueva del nacimiento del hijo de un compañero de mi misma oficina* e invitaba, además, a colaborar económicamente en el pequeño detalle que la empresa le concedía por semejante onomástica.
Mi primera reacción ante semejante anuncio fue de rechazo y escepticismo. Conociéndome como me conozco, a buen seguro espeté un “¡Si, hombre, mis cojones!” lo suficientemente audible como para que alguno girase el cuello buscando el motivo de mi descontento. Y no es porque creyese desaforado tener un pequeño detalle con un compañero ante tal evento, no. Mi fastidio se debía a la hipocresía que empañaba el asunto, pues el tipo en cuestión al que se homenajeaba no lo tragaba, ni traga, dos tercios de la empresa, una persona a la que podemos llamar compañero en el sentido más estricto de la palabra (supongo que no hará falta que os diga que, "clikando" el último compañero podréis comprobar, con sólo las dos primeras referencias, a lo que me refiero. Gracias. De nada).
De ahí a mi negación rotunda a participar en dicha pantomima pues las posibles consecuencias, ser mal visto y señalado por lo bajo, me la sudaban completamente.

Ante el segundo cartel, algunos meses después gracias a Dios, mi postura fue más bien de desconcierto. El asunto era prácticamente el mismo: la conjura de cuantos más empleados mejor para un fondo común destinado a obsequiar a otro trabajador ante su recién estrenada paternidad, aunque con la leve diferencia de que el nuevo papichulo era y es un compañero de otro departamento con el que la relación y el contacto diario son meramente anecdóticos.
Así pues, el único motivo que me impedía participar en la colecta era precisamente este, el poco trato compartido con el trabajador en cuestión. Si en la anterior ocasión no me apetecía lo más mínimo participar en una colecta organizada para un auténtico cabrón, esta vez no encontraba nada lógico deshacerme de un dinero, por insignificante que este fuese, para alguien a quien apenas conocía. Así pues, tampoco participé, ya que no lograba hallar la diferencia entre colaborar con esta causa y apadrinar a un niño etíope.

Que, chicos, ¿os apuntáis a una colecta para un cambio de sexo?

Pero, ¡ah, amigos lectores y esporádicos comentaristas, como cambian las cosas según hacia quien van dirigidas estas recaudaciones!
Y es que, algunas semanas antes de las fiestas navideñas, mis compañeros y un servidor fuimos víctimas, una vez más, de la estrambótica solidaridad que pulula desorientada por la empresa en la que trabajamos. 
El incidente tuvo lugar cuando una empleada del departamento administrativo descubrió un nuevo y polémico cartel que informaba del vigésimo quinto aniversario de boda de nuestros estimados directores de empresa. Por lo tanto, ¿qué mejor que este mágico pretexto para sorprender a los homenajeados con una placa conmemorativa, un ramo de flores, la actuación de un mariachi (…) y un ligero almuerzo de “germanor”?

¿En serio? ¿A mis/nuestros jefes? ¿Por sus bodas de plata?
¿Pero es que este tipo de eventos no es algo que debiesen celebrar los implicados en la más absoluta intimidad con su familia? ¿Es que consideran a sus empleados parte de su familia? ¿Me dejarán este verano, como miembro de su estirpe, viajar con ellos en unas sencillas vacaciones de diez días a la India o las Seychelles? ¿O es que el problema nace al no poder costearse ellos la celebración pertinente y de ahí a que nos veamos laboralmente obligados a colaborar? ¿Cerrará la empresa donde trabajo en breve? Y en ese caso, ¿podré reclamar a mis jefes parte de la placa conmemorativa?
No recuerdo exactamente cuál era la colaboración solicitada pero me da que rondaba los 12€.

12€. Estamos hablando de dos pollos al plato con patatas o tres Dürüm cargados de amor pakistaní. Una botella de Ballantine’s o tres paquetes de Chestefield. Una entrada para “Balada triste de trompeta” y una de palomitas y refresco, ambos de tamaño pequeño. Un par de rusos blancos en un pub o “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” y “Quidditch a través de los tiempos”, ambos de J.K.Rowling y en cualquiera de las acogedoras librerías Abacus, ¿dónde si no, imbécil?
12€. Estamos hablando de parte mi sueldo, de una no tan mínima fracción de mi salario remunerado por mi jefe y devuelto de nuevo a sus oídos mediante las ondas sonoras emitidas por una guitarra y una voz mexicana entonando a las 09h. de la mañana “Clavelitos, clavelitos”, delito que debería estar tipificado en el actual código penal.
12€. Estamos hablando de algo más de un par de horas laborales. ¿No podría haberlas trabajado sin fichar? ¿No podrían haberme mentido acerca de una leve subida del porcentaje de I.R.P.F. ese mes para desviar así los 1.200 céntimos al fondo común? Me hubiese sentido, a buen seguro, menos engañado que ante esa treta urdida premeditadamente. Porque no jodamos: una cosa es no colaborar en los detalles a dos compañeros por los motivos que sean pero otra bien distinta es no colaborar con el homenaje a tus putos jefes. Porque del mismo modo que los tesoreros encargados de recolectar las donaciones elaborarán una lista de aquellos que pagan, también se encargarán de concebir otra con los que NO pagan, un listado de incalculable valor para los implicados y para aquel que la posea, por supuesto.

- Señor, estos dos aún no han pagado. 
- Bien hecho, soldado. ¡Detenedles!

Es evidente que la estrecha relación de la joven administrativa con los directores de la empresa y sus ganas por lamerles el culo fueron los motivos de esta genial iniciativa y, claro, no vamos a ser tan hipócritas como para no respaldar el inminente ascenso laboral de esta compañera deseándole la mejor de las fortunas. Y esperando que olvide, una vez en la cima, los nombres de la lista negra.






Mmm, por cierto, ¿he mencionado que finalmente yo también colaboré?


*Nota del autor: la impresionante oración que abre el texto "La lista negra", "El primer cartel informativo celebraba la buena nueva del nacimiento del hijo de un compañero de mi misma oficina [...]", ha sido una de las cinco seleccionadas para la categoría "Mejor oración del año para abrir un escrito" en los próximos premios Nobel de la Literatura.

10 comentarios:

El ex-gordo del videoclub dijo...

Es por cosas como estas por las que amo a este señor: http://www.youtube.com/watch?v=04Lzn7BVLPM&feature=related

El Ex-jefe dijo...

"Me cago en sus morros me cago..."

PD: Las paternidades son de 2010? Ole sus huevadas moras por traer a este maravilloso y placido mundo/pais/realidad a un ser vivo; no podian haber escogido mejor coyuntura politico-social y sobre todo economica como la actual.

Joice dijo...

El día que se descubra la identidad secreta, al amparo de la cual, te cagas en la puta calavera de tus jefes y de la jodida lameculos de la administrativa, alguien se va a quedar sin paga extra de verano...

Pero mientras tanto, excelente artículo desengrasante de vísceras!

Siga así, está haciendo un buen trabajo.

El ex-gordo del videoclub dijo...

Si, bueno, digamos que ambos papichulos tenían sus motivos para estrenar paternidad el año pasado: el primero de ellos, a buen seguro que sus espermatozoides encontraron algún bordillo demasiado alto que escalar y permanecieron cerca del óvulo esperando su oportunidad; el segundo me huele más a un caso de pura y cruel (y bella) ignorancia.
" - ¿Pero tú no te tomabas la pastilla cada día, cari?
- ¡Te dije que eran Juanolas!
- Mmm, sí. ¡Y que buenas que están! Entonces, ¿te pateo la panza o lo matamos cuando nazca?"

El ex-gordo del videoclub dijo...

¿Paga extra de verano dices?
Sí, y ahora me dirás que los orcos, las ninfas y las tías fáciles también existen, ¿no?

Gracias por leerme y encima decir cosas buenas de forma desinteresada.
Oye, ¡acabo de caer en la cuenta! He visto dos pelis en tu compañía en el cine y ambas dos se ganaron un privilegiado lugar en la habitación "Os recordaré no mucho más de siete meses" de mi lóbulo temporal. ¡Vaya estadística!

Anónimo dijo...

Sr. EDV:

Lamentamos comunicarle que, debido a sus continuos devaneos en horario laboral (ahora ya sé a que se dedica mientras no trabaja), queda usted despedido con efecto inmediato.
Por favor, haga entrega de la ropa de trabajo que le fue proporcionada y abstengase de llevarse un extintor al salir.

Tu jefe.


PS.- Gracias por tu colaboración (económica, claro) en aquel momento tan bonito para mí.

El ex-gordo del videoclub dijo...

¿Has dit "Lo mejor de este trabajo es la semana de noche porque al menos estoy hasta diez días sin verle la cara a mi jefe"? ¿Tú no? ¡Doncs jo si!

El ex-gordo del videoclub dijo...

Nen, t'has deixat la funda dels jocs.
Ah, i li he fet una foto al gordo dormint. De res.

Dianna dijo...

Joer... pues yo si estoy en la lista negra... y creo q la excusa de que estaba de vacaciones cuando lo hicieron, no coló... ahora entiendo el "robo" de 170 euros de mi miserable sueldo supuestamente para hacienda... kurv ackes, si aún lees esto, el 10% de mi sueldo no daría una suma tan grande... a ver si "encuentro" mi nómina...

El ex-gordo del videoclub dijo...

¡Exacto! Da igual que ignores la colecta, no importan las excusas que utilices por válidas que sean... ¡O colaboras voluntariamente o te lo quitamos por lo burocrático!
Es algo... de lo que no se puede huir.

PD. Sobre la nómina... ¿has mirado por las cajas del trastero? (http://www.youtube.com/watch?v=tMGNjMscw44)