martes, 28 de julio de 2009

The wind cries Anne

- Pues si, si… - y se toma una breve pausa para aclarar la voz mediante una tos carrasposa de fumador de nivel 48 - …aquí, quien más quien menos, se la ha pelao’ pensando en ella. ¿O no? – pregunta buscando la complicidad de un compañero que se rasca la cabeza al no lograr comprender porque su ordenador se ha apagado así sin mas.
- Eh? Ah, y tanto! Y varias veces, seguro! – añade con un orgullo inquietante mientras se agacha en busca del “Power” de su ordenador.


Hablan de Anne Igartiburu. Tal como suena.
Me explico.

En mi trabajo, una oficina sin ventanas, con pocas distracciones y principalmente morada por varones (a cual más “atapuerco”) solemos disfrutar de prensa en nuestros pocos minutos libres. De entre las publicaciones que llegan a nuestras manos, nuestra preferida no es otra que el periódico local por su énfasis al considerar noticias nimiedades tales como que en uno de los pueblos de la provincia de no más de 750 habitantes urge la rehabilitación de tal plaza, que en otro municipio algo más al sur han instalado césped artificial en el campo de fútbol del equipo local (equipo que intenta sobrevivir en las ligas preferentes) o bien que un accidente de tractor a tenido paralizada tal carretera comarcal durante una hora, concretamente de 09:31h. a 10:23h.

Jerry acaba de pillar lo de "atapuerco".

Pues en dicho rotativo, encontramos diariamente, entre este sugerente menú de imprescindibles noticias, algunas páginas dedicadas íntegramente a publicidad. Y ahí es donde entra en juego nuestra musa erótico-laboral.
No se que les da, pero todos se quedan atónitos ante tal belleza que, reconozco, es difícil conseguir dejar de contemplar. Viajes Marsans y sus espectaculares ventajas para desplazarse por toda la geografía nacional e internacional son los culpables de erecciones matutinas y de pensamientos obscenos durante la que sería la hora de la siesta.

En bikini, con pareo, con un estilo más ibicenco… Cada día luce mejor que el anterior.

Y no será por revistas para hombres, ya que disponemos de un gran número de ejemplares de Interviú, Primera Línea, FHM o Man, por nombrar algunas, en las que poder regocijarnos con espectaculares señoritas que parecen salidas de càstings porno de Digital Playground, posando prácticamente (o totalmente en algunas ocasiones) desnudas y perfectamente peinadas, maquilladas y rebozadas para que el macho lector sienta una presión en el bajo vientre y necesite aliviarse en cualquier lugar. Sin exagerar.
Pues aún así, aún guardando una hermosa y extensa colección (perteneciente, por cierto, al gran vigilante de vigilantes) de desnudos para todos los gustos en los armarios en los cuales deberían figurar documentación de clientes, contratos y enseres por el estilo, aún con todo ello, sentimos cierta debilidad por Anne.

Quizá sea por eso, por descubrirla cada mañana con nuestros ojos aún legañosos (…) con un modelito y posado diferente y comprobar que hoy no nos toca maravillarnos con su silueta cubierta por, tan solo, un bikini. “A ver que tal mañana...”, pensamos estudiando minuciosamente la foto del día. Quizá sea por esa infinita persistencia en parecer una señorita casta y virginal que desaparece al descubrir algún gesto que, previa traducción de los sabios de la oficina, esta incitándonos a practicarle un cunilingus en toda regla (no confundir “…en toda…” por “…con la…”).
O quizá sea por resistirse a aparecer totalmente desnuda e incitarnos a utilizar nuestra imaginación para descubrir como son sus pechos, tema de continua discusión durante la hora del almuerzo, o sobre si luce o no vello púbico (que deriva irremediablemente en posibles recortes del vello), tema de continua discusión durante toda la jornada laboral.

No se, una foto de Anne era demasiado evidente.

Desde nuestra oficina lanzamos un claro mensaje a esas jóvenes de cuerpos perfectos que copan portadas y portadas, esas Megan Fox sedientas de éxito volcándose y refregándose en el oscuro charco del materialismo y el dinero rápido y fácil. El hombre de hoy busca algo más satisfactorio que pechos firmes y culos despampanantes con problemas de comunicación. El hombre de hoy busca una mujer echa y derecha, sana y campechana (algo así como el rey en mujer, vamos).
El hombre de hoy busca a Anne.

miércoles, 15 de julio de 2009

Michael II, el "awesome"

Antes de seguir leyendo, echad un vistazo a esto:


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Bad boys.
La roca.
Armaggedon.
Pearl harbour.
Bad boys II.
La isla.
Transfomers.
Transfomers. La venganza de los caídos.


Michael Benjamin Bay (1965), más conocido como Michael Bay a secas, es un tipo majete con dinero que, en sus ratos libres, dirige “películas popcorn” o, en su defecto, documentales sobre cómo rodar filmes de acción pura y dura. Conocedor de la imagen que el espectador tiene de él como director desequilibrado y obsesionado en redefinir tras cada filme suyo los términos “mega-explosión” y “destrucción en masa”, él acepta gustoso y simpático semejante rol y apremia al público dándole lo que éste pide.


-Hmm, genius...

Porque ahí radica una de sus virtudes: es capaz de llegar y agradar al público masivo. Hablamos tanto del espectador casual (término que Wii parece haber puesto de moda) que salta de canal en canal buscando algo atractivo o entretenido que ver, hasta el cinéfilo que desea dejar de lado las guiones sofisticados de algunos directores de culto, pasando, obviamente, por el espectador que solo busca diversión y entretenimiento.

Estas son las palabras que definen a la perfección el cine de Bay: diversión y entretenimiento. A ellas vamos a añadirle una más: desenfado. Que nadie espere argumentos corrientes, guiones lógicos o escenas consecuentes; ni él se toma en serio las escenas que rueda.
En el cine de Bay podemos hallar unas seis máximas que suelen cumplirse en cada una de sus películas.
1º El más difícil todavía: el protagonista puede cumplir su cometido en la película de tres maneras diferentes: a las buenas, a las malas y a las de Bay (también conocidas como “the Bay’s ways”), que vienen a ser a las malas pero con un alto grado de desfase que implica mayor dificultad y a su vez mayor cantidad de destrucción que la que la acción original requería. ”¿Para que voy a abrir una puerta si puedo volarla por los aires?” o “Destruye primero, pregunta después” son preguntas que atormentan a nuestro director noche y día. Lo que nos lleva a la segunda máxima.
2º Todo lo que puede explotar, explota, y lo que no, también. Michael Bay es capaz de crear un mundo en que todo objeto puede resultar mortal (a menos que tengas los reflejos de titos Cage y Willis o Will Smith) desde una muñeca que escupe un gas letal, hasta un meteorito del tamaño del estado de Texas, pasando por una máquina de hacer palomitas casera. Además, como decíamos, todo puede explotar. Coches, edificios, perros o libros. Nunca estaremos suficientemente a salvo mientras estemos en algún lugar en el que haya “cosas” debido a su alto índice de explosión.
3º Odio hacia la tierra, concretamente, hacia los E.E.U.U. En algunos de sus filmes, Bay refleja su fuerte psicología debido a una adolescencia difícil, mediante incesantes intentos de destrucción del planeta azul o, en todo caso, de los Estados Unidos y su ejército, al que masacra y ridiculiza en cuanto tiene ocasión. A parte del ya mencionado meteorito, la tierra será puesta en jaque por la eterna guerra entre dos facciones de robots enemigos o la amenaza bacteriológica de militares y su inminente ataque sobre la bahía de San Francisco.

-Pues si, y encima, la tía tenía un culazo así de grande!

4º Amor hacia la tierra, concretamente hacia los E.E.U.U. No obstante, Bay, en su faceta de filántropo de pro, acabará dándole la vuelta a la tortilla y demostrándonos que los humanos somos más que merecedores de acampar a nuestras anchas por el planeta debido a nuestra demostrada bondad. Mención especial merecen los americanos ya que estos, que para colmo suelen ser los dan origen al problema del filme, se encargaran de demostrar que son una nacionalidad superior al resolver ellos solos el problema, sea de su incumbencia o no. Banderas americanas ondeando en lo alto de un mástil, excepcionales despliegues de tropas altamente preparadas, artillería con la más avanzada tecnología y la mejor y mayor inteligencia militar al servicio del mundo, aliñado con la bondad, la caridad y la humanidad de todo el pueblo americano perfectamente reflejado en su presidente .
5º Para Bay, nunca es suficiente. Cada nuevo filme ridiculiza al anterior en cuanto a efectos especiales y espectacularidad refiere. El último caso conocido, el de “Transformers II. La venganza de los caídos”, es para mear y no echar gota. Es “demasiada” en todos los aspectos. El nivel de destrucción de Bay ha alcanzado cotas difícilmente superables (quizá solo equiparables al de su enloquecido archienemigo Roland Emmerich). Cinco robots formando un único y gigantesco ultra-robot capaz de desmontar y devorar pirámides, Megan Fox corriendo en slow motion o un robot con alzheimer sujetandose a un bastón deberían ser motivos más que suficientes para llevar de la manita a cualquier espectador hasta las salas de su cine más cercano.
6º Valiosas lecciones. Gracias sus intensos filmes el espectador será obsequiado con relevantes conocimientos sobre los misterios de la vida, como por ejemplo que los robots también encuentran a Megan Fox atractiva pero tonta al mismo tiempo; que aunque suene a idea de bombero, perforar un meteorito para detonarlo con una cabeza nuclear, es factible; o que un cuerpo humano puede “volatilizarse”.

Desde SopadePepino III y con mi lado más bizarro a flor de piel, propongo inmortalizar la figura del genial director mediante sustracción de su semen para poder clonarlo hasta el fin de los fines. Bay at the end.

Por si quereis comprobar como dirige el tío, ahí os dejo un nuevo link de trabajos suyos en el campo de la publicidad. Enjoy!

miércoles, 1 de julio de 2009

Asfixia

Querido blog:

No se muy bien cómo empezar esta misiva; nunca he sido un virtuoso de la disculpa.
Supongo que lo propio sería, en primer lugar, serte sincero y despejar las posibles dudas que aún albergas sobre la persona que crees que soy.
Lo confieso: no soy precisamente lo que se podría considerar como fiel. Y menos aún como constante. Me canso rápidamente de las relaciones. Y, aunque me duela ser explícito, esta no es una excepción.
Puedo asegurarte con total certeza que el problema soy yo, un neurótico en constante conflicto. Por si no fuese suficiente mi precoz desaliento sobre las cosas, a menudo no tengo suficiente de estas. Contradictorio, lo reconozco.
Fíjate, querido amigo, que en tan sólo catorce líneas ya han hecho acto de presencia dos de los cinco verbos que más temo, "confieso" y "reconozco".

Ahora seguramente estarás preguntándote qué coño tiene todo esto que ver contigo.
No estoy seguro de poder responderte algo que ni yo mismo comprendo. Sólo espero que, conociéndome algo mejor puedas concederme el indulto de la condena que me impuse por voluntad propia. Podría pasar de todo y dejarlo estar, pero sé que puedo hacerlo, a mi ritmo.
Y encima sigue haciendo calor.
Por cierto, ¿podrías decirme qué tiene de bueno el verano a excepción de las noches? ¿Alguien en su sano juicio puede preferir esta estación sobre las tres restantes?


No obstante, el verano también tiene sus cosas buenas.


Vaya, me he vuelto a desviar del tema principal. Travis lo llama ramificación. Dice que empiezo con un tema y me voy a otro que inevitablemente conduce a otro hasta tal punto que es prácticamente imposible retomar el hilo conductor de la conversación inicial.
¿Ves? A esto me refiero.

No te preocupes por mi, no estoy del todo mal. Solo espero el momento preciso para contarte algo verdaderamente bueno, algo realmente interesante, y hacerlo de la mejor manera posible.
Y no será porque no pasan cosas, porque cada día hay algo, pero siempre me da la sensación que mañana tendrá lugar algo mejor.

Breve e intenso.
Como deberían ser todas las cosas en esta vida.


Un saludo,
el Exgordo del videoclub.