martes, 16 de junio de 2009

Ignorancia futbolística

Debido a mi profunda ignorancia, hay muchas cosas que no entiendo del mundo del deporte, o más concretamente, del mundo del fútbol.
Tranquilos, si alguien cree que voy a perpetrar otra crítica más referente al Sr. Florentino Pérez y a sus fichajes, que no se preocupe que el asunto va por otro lado.

Según la Wikipedia (web de información tan fidedigna como preguntarle sobre cualquier asunto a Michael C. Scott), la Copa FIFA Confederaciones es “un torneo de fútbol organizado por la FIFA, en la que participan ocho equipos que representan a las seis confederaciones que componen al máximo organismo del fútbol mundial... - …congrega a los ganadores de los torneos continentales de cada confederación (Copa Asiática, Copa Africana de Naciones, Copa de Oro, Copa América, Copa de las Naciones de la OFC, Eurocopa), al ganador de la Copa Mundial de la FIFA y al anfitrión del torneo…”.
Tiene cierto aire a película “refrito”, ya sabéis, las acabadas en “Movie”.

Es decir, la Copa Confederaciones mide a las selecciones ganadoras de sus respectivos torneos continentales, además de a la vencedora del último Mundial disputado.
¿Qué título se concede al campeón de este torneo? El de campeón de confederaciones o, por lógica consecuencia, el de la mejor selección de entre los cinco continentes.
Entonces me pregunto, ¿sirve de algo ganar el Mundial de fútbol que también te distingue como la mejor selección a nivel mundial?
Porque, como podemos comprobar, parece que lograr la nada desdeñable tarea de levantar la Copa del Mundo es tan solo una invitación, un pase V.I.P., para poder disputar posteriormente este torneo confederado.
¿Tiene algún sentido todo esto? ¿No teníamos claro cuál era la mejor selección mundial de fútbol? ¿Es realmente necesario poner en duda la categoría de dicho equipo en un nuevo torneo del que nadie se acuerda en cuanto finaliza?

Ballack también se siente confuso porque cree
ver aún a Collina.


A nivel europeo encontramos un caso similar: la Supercopa de Europa, trofeo que como bien sabréis enfrenta al último vencedor de la Liga de Campeones o Copa de Europa contra el también último vencedor de la Copa de la U.E.F.A.
Como decía, por un lado tenemos al vencedor de la Liga de Campeones, competición disputada por los cuatro primeros clasificados (aunque tercero y cuarto deban disputar una clasificación previa) de las principales ligas europeas (alemana, española, inglesa e italiana) acompañados por un puñado de equipos europeos de cierta calidad pertenecientes a ligas, llámemosles ninguneándolas, de “segunda” (francesa, holandesa, portuguesa, turca…). Cabe resaltar que los equipos participantes son, en su mayoría, los denominados “grandes”, pertenecientes a las primeras ligas señaladas.
En cuanto a la Copa de la U.E.F.A., esta es disputada por aquellos equipos que no consiguen cruzar la fase previa hacia la Liga de Campeones, por equipos clasificados en la cuarta y quinta posición de su respectiva liga, equipos vencedores de la Copa Intertoto o los vencedores de la Copa de su respectiva liga (que se clasifican automáticamente). Cabe resaltar que, en este caso, los equipos participantes son, en su mayoría, pertenecientes a las ligas de “segunda”.

Asi pues y sin estar doctorados en la materia, podemos ver desde cierta distancia que la “Champions” es bastante más prestigiosa (y jodida de ganar debido al alto nivel de los participantes) que la U.E.F.A., a la cual tampoco hay que desmerecerle su importancia puesto que no todos los equipos poseen una.
Mientras que el vencedor de la liga de Campeones se corona como el mejor club europeo, el ganador de la U.E.F.A. se conforma con precisamente eso, ser el mejor club que ha disputado la U.E.F.A.
Entonces me vuelvo a preguntar, ¿es necesaria la existencia de la Supercopa de Europa si ya tenemos claro quien parte el bacalao a nivel europeo?
Si en la Supercopa de Europa vence el ganador de la U.E.F.A., ¿quiere eso decir que este es ahora el mejor equipo de Europa? ¿Es el último vencedor de la “Champions” un mierdas?
No lo entiendo.

Para acabar, sírvase de muestra sobre mi ignorancia otro caso más cercano de incomprensión futbolística por mi parte: la Supercopa de España.
Como ya habrán adivinado, astutos lectores, este trofeo es disputado por el último campeón de la Liga Española y por el último campeón de la Copa de Su Majestad el Rey.
De darse el caso que ambos son el mismo equipo, la disputarían el vencedor y finalista de la anterior Copa del Rey. Hasta aquí claro y confuso, ¿verdad?

Pongamos como ejemplo al equipo rojo, líder regular de la liga, que acaba haciéndose con el título de forma aplastante y a falta de cinco jornadas para la conclusión del torneo.
El equipo rojo, o bien por ser víctima de una mala tarde o por preferir centrar sus esfuerzos en la larga y dura liga (y sudarle tres pollas la Copa del Rey), no pasa de cuartos de final de dicho torneo.
En el otro lado del ring tenemos al equipo azul, equipo mediocre con alguna vieja gloria entre sus filas intentando recibir sus últimos aplausos de un público que reza para que el equipo no descienda a segunda división. El equipo azul, que se dedica a empatar jornada si, jornada también, halla en la Copa de Su Majestad el Rey la única forma de destacar entre el resto de equipos y o bien por un golpe de suerte o bien por un conjuro mágico de Dumbledore, acaba alzándose con dicha Copa y… ¡Exacto! Y clasificándose para disputar la Copa de la U.E.F.A. Daos una palmada en el hombro por la excelente atención prestada.

"¡Pisálo, pisálo!" - Carlos Salvador Bilardo


Dicho lo anterior, ¿qué sucede si el equipo azul vence al equipo rojo en la Supercopa de España? ¿Se convierte en el mejor equipo del país? ¿El equipo rojo es sentenciado a combatir en las Termópilas por su afición? Aunque me haya estado currando nueve meses ser el mejor del país ganando casi cada jornada y terminando el campeonato con números que asustan en cuanto a goles, partidos ganados, puntos, etc…, ¿merezco ahora que Jerjes me folle el culo, siendo “folle” un término bastante suave para aquello a lo que quiero referirme exactamente?

Y ya es para mear y no echar gota si el equipo rojo ha ganado la última liga y la última copa pero, ya sea porque no hay rival pequeño o porque ha jugado como pollo sin cabeza, sale derrotado de la Supercopa de España.
En estos casos el equipo rojo puede llegarse a cuestionarse, ¿merece la pena vivir para esto?
¿Debe doler la muerte? ¿Quién es quién de MB?

Con lo sencillo que es el deporte en sí y las ganas de complicarlo que tienen algunos...

lunes, 8 de junio de 2009

Quiero que estés atento...



"El espectador siempre quiere ser sorprendido"
Sir Michael Caine en "The prestige".



Es de mérito reconocible. Se ha asegurado pasar a la historia con su última gran actuación.
De no ser por ella, seguramente lo hubiesemos recordado por un par de años. Quizá hasta cinco como máximo. Pero ahora, ahora ya forma parte de toda una leyenda con un definitivo y genial juego de manos, un truco perfecto, magia en estado puro.

Hace unos cuantos días, exactamente el día 4 de este mismo mes, nos abandonaba una "semi-estrella" del cine de Hollywood, el actor de teatro y cine, y freak a jornada parcial, David Carradine. A pesar de que cuenta con algunas interesantes interpretaciones (una de ellas nominada al globo de oro en el 1976) dirigidas por gente de la talla de Scorserse, Ingmar Bergman o Walter Hill, a este señor se le recordaba, como ya se han encargado de machacar en cualquier medio de información, por sus actuaciones más freaks como la mítica serie "Kung Fu" (de la cual, debido a mi corta edad, nunca he podido constatar su linaje) o la bilogía "Kill Bill" de nuestro sobrevalorado tito Tarantino, en la que, como en tantas otras ocasiones, se parodiaba a sí mismo y su encasillamiento con la serie mencionada.
Entre tanto, se divertía ejecutando papeles de segunda (encarnando en multitud de ocasiones el rol de "malo de la película") junto con otro peso pesado del género, el gran Michael Mardsen, en películillas de serie B, de esas que van directas a las estanterías de cualquier Drugstore, saltando continuamente entre los géneros de terror-gore-chungo y acción-mafiosa-cutre.


Resquiescat in Pacem


¿Quien iba a acordarse del personaje que nos ocupa con semejante filmografía en su testamento?
Los freaks, respondió el aventajado alumno, aquellos que ven en la figura de Carradine a un personaje entre entrañable y semi-dios, añadió ávido.
El resto de ciudadanos se hubiesen limitado a recordarlo durante la semana y el mes de su defunción, durante el día de su televisivo homenaje y siempre y cuando se emitiese alguna de sus encomiables películas en canales autonómicos a las 03:00h de la madrugada de un martes.
Ahi teneis los casos de Paul Newman, Marlon Brando o, algo más cerca nuestro, Paco Rabal.

Y David Carradine se propuso no solo pasar a la historia, sino pemanecer en ella.
¿Cómo, preguntó esta vez el alumno?
Con un un último acto, una última gran interpretación, la mejor de todas.
Puestos a fallecer, que sea de manera notable. Y esta, roza el excelencia.

Recapitulemos. Tenemos una ubicación seductora y exótica como Tailanda. Le añadimos varios toques morbosos como un suicido mezclado con una peculiar masturbación y un armario (título que propongo a C.S. Lewis para su próximo libro). ¿Qué obtenemos? La obra de un genio: que ahora no sólo se nos recuerde cuando se hable de nuestra carrera profesional al formar parte de ese empachado conjunto de "leyendas urbanas". Ya se empieza a hablar incluso de un ritual sectario.

Ya no recordaremos a David Carradine diciendo "Ah, si, ¿te acuerdas de Kung Fu?" sino por algo más macabro como "Ah, si, ¿te acuerdas de cómo palmó?".

Bravo.