viernes, 31 de octubre de 2008

"Sopa de Pepino III producciones" presenta: Estudios psicosociológicos Vol.I

Esto me pasa por ser así, es decir, un tipo de persona que siempre aparenta estar de coña y riéndose de todo, incluido lo malo. Ese tipo de persona que del 89,2% de aquello que está contando o no viene al caso o no tiene sentido alguno o es totalmente ficción. No puedo evitarlo, prefiero pasar el máximo de tiempo posible de buen humor y riendo (casi siempre solo y de las mismas mierdas que se me ocurren) a estar, por ejemplo, serio, algo a lo que no encuentro utilidad alguna y ademas, es aburrido.

El problema de esta actitud estándar que muestro tiene lugar cuando he de relatar algo verídico, serio o, simplemente, tal y como es, sin exageración alguna, puesto que el oyente (si me escucha verdaderamente y no finge como en la mayoría de casos) tiende directamente a no creer aquello que digo.


Amy tambien prefiere reir.


Ejemplo de ello podría ser perfectamente cuando hago algún comentario sobre mis compañeros de trabajo al que actualmente me dedico. Alguna vez puede surgir alguna broma, algun chascarrillo entorno a ellos que, evidentemente, es tomado como una simple chanza. Pero cuando este servidor se decide a relatar algún hecho ocurrido durante la jornada laboral que la ha impresionado sobremanera se produce un silencio de incredulidad. "No puede ser", piensan los presentes.

¿Qué quiero decir con todo esto? Exacto, que mis compañeros de trabajo son auténticos especímenes dignos de ser estudiados en los laboratorios  y clases de todas las facultades y universidades de psicología con el fin de dar a conocer esta clase de fénomenos. Estoy seguro que cualquier alumno que trabajase en una tesis o doctorado sobre el comportamiento y desarrollo social de dichos personajes obtendría una formación excelente para poder tratar posteriormente a cualquier paciente.


Otro que pide a gritos ser estudiado.


Como apunte extra, no quiero dar a entender que éste que escribe sea menos extraño, raro o anormal que a los que se refiere. Ni mucho menos. Me incluyo con total orgullo (y rimando incluso) en este selecto grupo de mentes privilegiadas, pero entiendan ustedes, lectores/as inexistentes/as (dudo que alguien aguante semejante parrafada) de "Sopa de pepino III", que para uno mismo, lo ajeno a su persona parece menos corriente. O lo que es lo mismo, los pedos de los otros huelen mas y peor que los propios. Lanza y encesta.

Así pues, en próximas entradas, trataré de desgranar las muchas cualidades y excepcionales talentos que acaparan mis compañeros con fines totalmente didácticos (...) y pedagógicos (...), todo ello marcado siempre bajo la pauta del total respeto (...) y la máxima confidencialidad.


Matt celebra este inminente estudio ya que 
llevaba tiempo esperándolo.


No digáis que no os avisé...

jueves, 30 de octubre de 2008

Ser pobre es una puta mierda

Si, ser pobre es una puta mierda, por si nadie se había percatado todavía.
Si ocupase una clase socio-económica alta doy por hecho que estaría, ahora mismo, dictando estas palabras a una esbelta joven de 18 añitos desnuda mientras que otra esbelta joven de 18 añitos desnuda estaría currandose unas filicas sobre su terso vientre a la vez que una tercera esbelta joven de 18 añitos desnuda estaría ordeñando mi sable láser. Esto es asín.


He aqui la culminación de mis asipraciones.


Por contra, aquí me encuentro, tecleando solo, sobrio y con Fernando destemplado, pues hace tanto que una fémina no se me acerca a unos 5 metros (los mínimos que sentenció el juez) que ya ha perdido toda ilusión en esta vida.
En ocasiones amenza con buscarse otro cuerpo menos fofo y más fornido, sobretodo desde que ambos vimos "300". A veces me lo deja caer sin previo aviso, me suelta indirectas muy directas como "¿Has visto que gañanazos? ¡Madre mía, si estuvieses así nos íbamos a hinchar!" o, de manera aún menos sutil, "¡Puto gordo de mierda! ¿Con esa panza y esa puta cara de gilipollas como quieres que follemos?"
Si, lo reconozco: Fernando es un faltón, un impertinente y un ordinario como pocos. Te suelta las cosas así, sin delicadeza alguna y, como uno sea un poco sensible, como es el caso de este humilde servidor, te puede llegar a hacer daño de verdad. Últimamente no nos hablamos mucho, que digamos. Si nos cruzamos nos hacemos el crazy man, yo haciendo ver que hablo por el teléfono movil, él encogiéndose por el frío que ha llegado de golpe, o eso dice. Lo jodido es que el otro día mientras fingía hablar recibí una llamada de Capitán Pescanova que me delató en el acto. Fue una situación un tanto incómoda.

Así pues, como decía hace unas lineas, es una putada ser pobre y mas en un mes en el que pueden llegar a juntarse acontecimientos inleudibles como el estreno de "Quantum of Solace", las salidas a la venta de "Gears of wars II"y "Call of duty World at war" entre otros, amén del concierto de (oh!) Soraya Arnelas. Sambísima, que diría Jose.

Si al hecho de cobrar un sueldo de tres cifras añadimos la eterna (o a mi me lo esta pareciendo) constante de que me veo en la situación de mantener a una familia de padre, madre, abuela y treinta y siete hermanos que me estoy inventando a media que tecleo, todos y cada uno de ellos con sus vicios, ya podemos ir vislumbrando que o bien me haré un hartón de limpiar sables, pulir manubrios y zurrar sardinas o deberé escoger entre tal inminente ambrosía ociosa.

Para que lo entendais mejor os pongo un ejemplo gráfico:
Chuck vendría a ser mi economía y un servidor es el que recibe.


No obstante, y manteniendo desde siempre esa fe ciega en la humanidad y solidaridad de las personas, desde la más humilde y sencilla hasta la mejor posicionada y déspota de mierda (...déspota de mierda... pura poesia), abrigaré la esperanza de que algunas almas desinteresadas me tiendan una mano cálida e ingresen en mi agriada cuenta corriente un pequeño donativo (donatif, en francés).

Interesados, dejen nota en la sección "Comentarios". Gracias.

martes, 28 de octubre de 2008

A ese virus que vive en mi

Llevo casi dos semanas o incluso podría que más (en mi actual trabajo uno pierde la concepción del tiempo tal y como es conocida popularmente) medio griposo. Espero. 
Digo espero porque a pesar de que debería pedir hora a mi médico de cabecera y que me recetase aquello que sea más conveniente según los síntomas de mierda que éste que escribe padece, prefiero quedarme en casa automedicándome, viendo películas de serie B y seguir quejándome al igual que los ancianos de las obras a los que el pobre obrero nunca agradará haga lo que haga.


Putadas como estas me casco cuando enfermo.


Pues esta duda se origina por que soy de esas personas que odia ir al médico. 
No soporto ese olor a cerrado y la calefacción alta a modo de hervidero. Incluso cuando era crío, mas aún, recuerdo que cerraba la boca e intentaba respirar lo justo pensando que allí cogería algo peor con ese ambiente tan cargado. 
Tampoco me agrada ver personas enfermas. Estan ahí, tosiendo, ahogándose, luchando por vivir. Por un lado los hay me dan la sensación que estan en tan mal estado comparado al mío que me avergüenza sentarme a su lado e ir al mismo doctor por un simple resfriado. Creo que estos me miran con odio y envidia. A veces tengo pesadillas con estos ingredientes.
Y por otro lado, y para no pecar de hipócrita, tambien estan los que me dan grima porque los ves tan jodidos que crees que entraste con una otitis de mierda (que hay que ser gilipollas para "inventar" un síntoma tan molesto) y saldrás con un tumor o algo peor (si, ya sé que los tumores no se extienden por arte de magia pero esperad a que aprendan...). 
Algunos te miran con cara a lo moribundo. A veces llego a pensar que mas les valdría que empezasen a dirigirse a una funeraria y a encargar su propia esquela.
Por cierto, yo seré de esos, de los que encargan su propia esquela. No quiero que nadie me ponga cualquier mierda o que me deje por los suelos. Ya que he vivido yo toda mi puta vida y me he estado aguantando durante los años que mi cuerpo haya resistido, que menos que ser yo, que me conozco mejor que nadie, el que hable sobre mi en un momento tan significativo (el último, para ser mas exactos). Y encima si mi esquela la publico en un periodico local y puede ser leída por cualquiera. Supongo que me atribuiré algun título nobiliario o méritos ajenos como el descubrimiento de los rayos infrarrojos, amén de los 25 centímetros de Fernando que campaban por entre mis piernas. 
Tampoco me gusta ir al médico por la espera. Nunca me ha gustado esperar si no es sentado en un banco y a una bella señorita como fin (cosa que sólo se ha dado una vez, si mis calculos no fallan) o sentado (again) en una butaca y frente a una gran pantalla en blanco los minutos antes de que empiece la película de turno (cosa que se ha dado unas muchas cuantas veces, si mis cálculos no me fallan). 
Además me jode esperar para que te digan algo obvio: "Ah, tranquilo, esto es un simple catarro. Te tomas un sobre de estos cada ocho horas y en unos días ya...". Y un servidor con irónica cara de "Ah, si? Vaya, esto es menos imprevisible que un Barça - Sporting." 

No me gusta ir al médico. Así que es posible que siga con esta incertidumbre mientras alojo, inocente, un leviatán en mi interior. 


Cualquier día tengo un despertar tan de puta madre como este.


Imagínense, insociables (y seguramente inexistentes) lectores de "Sopa de pepino III", la inexistente cantidad de situaciones y experiencias interesantes que le ocurren a lo largo del día a este servidor que de esto es de lo único que puede escribir.  

Lo mejor es lo que queda por venir...

6 meses pueden dar para mucho.

Una persona, cualquier persona, podría, durante este lapso de tiempo cambiar de trabajo o quedarse parado o incluso ser sancionado; pensar sobre su actual estado de vida o cerrar los ojos llevándose, en consecuencia, una buena ostieja con el marco de la puerta; ponerse en forma o seguir fiel a su mas puro sedentarismo; retomar vínculos sociales y no pisar su casa ni para dormir o encerrarse en el primer cajón de la mesilla de noche; crearse un futuro estudiando una carrera, oposición o curso o dedicar las mismas horas que esto ocuparía a beber cerveza y discutir con los colegas un posible fuera de juego en el difunto Pro; dejar de escribir en un blog o retomarlo con algo nuevo, fresco y entretenido que contar... y como estos, bastantes ejemplos mas.

Como decía, 6 meses dan. 

Que pena que un servidor no pueda decir lo mismo. Estos 6 meses tan solo me han servido para darme cuenta de que volveré a escribir por este rincón por el mismo motivo que dejé de hacerlo: ninguno.

Pd: un saludo para Pau, que esperaba esta entrada desde hace algún tiempo.