martes, 15 de abril de 2008

A different night in a same place

Fue entonces cuando, mientras su extraña figura asomaba la cabeza por debajo de la verja, que comenzaba ya a amenazar a los de dentro y a avisar a los de fuera, nos dimos cuenta que la noche dejaba de ser como cualquier otra.

Pues hasta ese momento, todo normal. Habíamos llegado al local en cuestión algo tarde como de costumbre; las chicas del San Marcos andaban ya algo estresadas y nuestra presencia allí aun agravaba aún mas su extensa jornada laboral (desde este humilde rincón de mierda, un saludo a las chicas con mas paciencia que conozco); y el destroza coches había vuelto a pedir su San Marcos sin bacon y con doble de queso. Todo normal.
Travis lucía orgulloso coche seminuevo y Peiker una cara regulera.
Las bravas como no! - Pon un par o... no, mejor una por si acaso. Ah, y
una de croquetas! -decia Juantanamera mientras Ford Orion reclamaba su 1/2 litro de champú.
Prison break, Peiker quejándose de su trabajo y amenazando con Extremadura, componentes informaticos, concier
tos próximos, "que grande es el Dr.Boll"... Vamos, que como ya he dejado bastante claro, lo de siempre.
Y aunque sea lo de siempre uno se siente cómodo, tranquilo y relajado. Se sabe que va a suceder, se predice con antelación y a excepción de algun pequeño improvisto, se puede responder con suficiente velocidad como para que nada altere el ambiente que se ha ido creando.
Pedí mi carajillo de Baileys como culminación a tan placentera velada, claro.


Fue entonces cuando, mientras su extraña figura asomaba la cabeza por debajo de la verja, que comenzaba ya a amenazar a los de dentro y a avisar a los de fuera, nos dimos cuenta que la noche dejaba de ser como cualquier otra.


Con poca gracia y menos
gracilidad de la esperada, se coló en el local. Miró rápidamente las cuatro esquinas del lugar quizá para buscar una salida de emergencia. Y a gritos (una de sus armas mas mortíferas a la que poco a poco acabaríamos acostumbrándonos) hizo saber a los pocos que apuraban sus postres que había llegado.

-Hola, soy Míguel! (o asi lo pronunciaba él).



Cacatua galerita, capaz de pronunciar entre 40 y 50 palabras.
Para Míguel, mas que suficiente.


Era un tipo de esos delgados pero con una pequeña panza horonda, algo así como un nativo africano. Por delante de él asomaba una exuberante tocha (...), que diera quizá origen en una noche de borrachera a su mote: KKTUA. El colega en cuestión parecía excitado, inquieto. Yo personalmente creo que se había dejado las llaves en casa de algún amigo y se acababa de dar cuenta, de ahí su nerviosismo. Dijo algo de una Master System y de que eramos unos freaks o que lo era él. No se, no lo recuerdo con exactitud.

Nos acabamos yendo (o nos acabaron echando, pues a fin de cuentas viene a ser lo mismo) del restaurante y bajo sus alaridos e insultos varios nos dirigimos a "El cielo", donde su leyenda seguía escribiéndose a un ritmo desmesurado. Míguel, era como el hermano híperactivo del demonio de Tazmania: intentaba
robarnos sutílmente los "regalos" JB, perpetraba bailoteos inconnexos e inesperados para nosotros, amén de seducir a un grupo de señoritas de dudable reputación con sus elegantes y sofisticadas palabras (pues hay que reconocer que el tío tenía labia).


Poco mas que añadir...

Todos al polvorín! Aún no recuerdo quien lo dijo, pero despues de convencerlo árduamente (ahí quedo claro que no era tan hombre como nos había querido hacer creer) acabamos presentádonos allí completamente a oscuras y con las ruedas embarradas. La excusa de la nula visibilidad le vino perfecta al hombre cacatúa que rápidamente y obsequiándonos con un par de gritos, desapareció en la larga carretera y no volvimos a ver mas.

Fue en un lavadero de coches allá por las 3 de la madrugada, mientras aseabamos al Sr.Astra cuando recapacité sobre el personaje que nos había acompañado (sin previa invitación) esa noche. Su paso había sido fugaz, no cabe duda pero había dejado en nosotros una huella, una marca difícil de explicar. A todos nos había cambiado la mirada e incluso el modo de entender esta insípida vida: ya no éramos los mismos.

A buen seguro que cada uno marchóse a casa con alguna pregunta sin respuesta asestándole la cabeza e impidiéndole concilliar el sueño.
Por mi parte, yo no paraba de preguntarme: quien coño era ese tal Maki?


He aqui un detalle que Jose quería compartir con todos

Scrim rim, asi me gusta a mi!